Pocas veces un videoclip logra captar con tanta precisión lo que ocurre dentro de una mente al borde del colapso. Nicolás Duarte traduce el caos interior en símbolos concretos, imágenes turbadoras que desordenan la lógica sin perder honestidad. Su nuevo sencillo «Levitar Caer» no dramatiza ni alecciona, pone en escena el instante en que el cuerpo cede y la mente queda suspendida entre la ingravidez y el miedo. La ansiedad toma forma sin rostro fijo, sin trayecto predecible: un mimo atrapado en una estructura metálica, un ciervo con mirada espectral, oficinas abandonadas, muebles al borde del derrumbe. El tiempo se quiebra y uno no sabe si está soñando, flotando o esperando el golpe.
La frase que da nombre a la canción fue un accidente. «Levitar caer», dijo Nicolás por error. Iba a cantar «evitar caer», pero el desliz fonético terminó siendo mucho más certero que la intención inicial. Porque en efecto, a veces el colapso se siente así: como estar suspendido en el aire mientras se desarma todo abajo. De esa imagen involuntaria nació la letra y luego el universo entero que sostiene el videoclip. Lo curioso es que ese pequeño momento de equivocación no fue una caída, fue un impulso hacia una idea más poderosa.
Duarte lleva años dándole forma a su carrera en solitario con una libertad que no responde a expectativas externas. Lejos de replicar fórmulas, ha sabido moverse entre guitarras ásperas, texturas digitales, confesiones líricas y ritmos más abiertos. Cuatro discos han salido ya bajo su nombre, y este nuevo adelanto —el segundo del álbum que viene— lo reafirma como un músico que prefiere incomodarse antes que repetirse. La necesidad de decir algo con peso emocional se mantiene intacta, pero su forma de hacerlo ha mutado.
Lo que impacta de “Levitar Caer” no es su estructura, que se siente libre de rigidez. Tampoco la estética visual, que renuncia al cliché de representar la ansiedad con gestos extremos. Lo que deslumbra, en todo caso, es su forma de convivir con el desorden emocional. El mimo herido, el espacio oxidado, la criatura con cabeza de ciervo: todo parece improvisado, pero obedece a una lógica emocional interna, que el espectador entiende aunque no pueda explicar. Es más sensorial que racional. Es más incómodo que claro.
Duarte no parece preocupado por la claridad. En vez de eso, se entrega a esas zonas intermedias donde los símbolos respiran mejor que las certezas. Quizás por eso “Levitar Caer” tiene esa extraña energía, la de los sueños donde el cuerpo flota sin peso, pero todo a su alrededor amenaza con colapsar. Un disco nuevo está en camino, sí, pero esta canción ya deja claro que no viene a calmar las aguas. Viene a mostrar cómo se agitan desde adentro.
Descubre más desde Biscuitbatik
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
