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25 años del salto más rockero: cuando Charly García voló en Mendoza

El día que Charly voló: 25 años del mítico salto en Mendoza

Era el 3 de marzo del 2000, el calor pegaba fuerte en Mendoza, eran las 12:30 del mediodía, Charly García salió de su habitación en el noveno piso del hotel Aconcagua, ataviado con un traje de baño rojo y cargando dos objetos tan peculiares como él: una repisa de madera para Cds con una cabeza de gato siamés y un inflable de Silvestre, el eterno enemigo de Piolín. Como si fuera un ritual, primero lanzó la repisa (que se hizo trizas contra el suelo), luego el inflable (que cayó plácidamente en la piscina). Y entonces, con la calma de un equilibrista y la valentía de un loco hermoso, se paró en un borde de apenas 30 centímetros y miró al vacío.

El resto es historia. Brazos abiertos, caída libre de 16 metros y un aterrizaje limpio en la piscina del segundo piso. Todo quedó registrado por el camarógrafo Daniel Raquela del canal 7 y en la memoria de los periodistas que estaban en la puerta del hotel, esperando que Charly hiciera de las suyas. Y vaya que sí lo hizo.

«¡Se tiró!», empezó a correr el rumor entre los presentes. Algunos creyeron que era un intento de suicidio, otros simplemente no podían creer lo que acababan de ver. Pero cuando llegaron a la piscina, Charly ya flotaba tranquilo, con esa sonrisa de quien la tiene clarísima.

—¿Qué sentís cuando te tirás? —le preguntó una cronista, todavía incrédula.

—Vacío y luego el agua mojada —contestó él, con su clásico desparpajo.

Tiempo después confesó que, en pleno vuelo, dudó por un segundo si realmente iba a caer donde debía. «Yo practicaba esos saltos, ¿vos te creés que estaba loco? No estoy loco, pero tenía un solo intento. Era tac, tac (caer en la piscina) o tac y paf (caer afuera)».

Con los años, surgieron mitos sobre el porqué de la hazaña. Algunos decían que escapaba de la policía, pero ningún periodista vio a un solo uniformado en el lugar. La verdad es que el motivo era mucho más simple: puro aburrimiento. Como él mismo lo dejó plasmado en la canción Me tiré por vos, del disco Sinfonías para adolescentes (2000) de Sui Generis:

«No fue la cana, no fue tu hermana, no fue la guita… Fue por vos.»

«Say no more» de Charly García

Más allá de la hazaña en sí, este episodio refleja con claridad el espíritu de Say No More, el disco que Charly García lanzó en 1996 y que terminó convirtiéndose en su filosofía de vida. Un álbum caótico y vanguardista, lleno de experimentación sonora, en el que Charly llevó su arte al límite, desafiando estructuras y jugando con la delgada línea entre la genialidad y la locura. Say No More no era solo un título, era un manifiesto: vivir sin explicaciones, sin justificaciones y con el vértigo como aliado.

El icónico Say no more de Charly no ocurrió exactamente en el momento del salto, pero eso no importa. La frase ya era parte de su sello personal, una expresión que usaba con frecuencia en entrevistas y presentaciones desde los años ‘90, casi como un mantra. Sin embargo, muchas versiones de la historia afirman que antes de lanzarse desde aquel noveno piso en Mendoza, Charly pronunció esas palabras como si fueran su manera de decir: «No hay más que hablar, voy a hacerlo».

No existe una grabación que confirme que lo dijo en ese instante, pero lo cierto es que el Say no more se volvió inseparable de aquel episodio. No porque fuera necesario escucharlo, sino porque encapsula a la perfección la actitud de Charly: hacer lo que quiere, cuando quiere y sin dar explicaciones. Así que, aunque nunca sabremos con certeza si esas palabras salieron de su boca antes de saltar, su esencia estaba en el aire cuando decidió volar.


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