La banda de pop rock latina colombiana UBanda está de regreso con nueva música y hoy presenta ‘VABEM’ (Voy a beberme el mundo) en colaboración con el artista colombiano de música popular Frank Alba.
‘VABEM’ (Voy a beberme el mundo) es una canción que nace en el desarrollo de un amor fugaz, pero ferviente en una noche cualquiera en donde surgen los amores a primera vista. Es ideal para reposar la tristeza y para hacer alusión a esos amores que como conquistas se ven lejanos, pero se que al final se consiguen.
En esta canción, UBanda y Frank Alba le cantan a los amores fugaces y perseverantes, abordando el despecho desde una forma innovadora y única.
La canción explora sonidos típicos de la ranchera y el género regional mexicano que incluyen tuba, trompeta, violines, guitarrón, tarolas, clarinetes, trombones, piano y guitarras.
«Al ser una colaboración buscamos romper más fronteras de los géneros que interpretamos siempre queriendo conquistar nuevos públicos, en este caso, los amantes de la música banda y el regional mexicana; mostrando versatilidad e interés por aprender y explorar musicalmente distintos ritmos», enfatiza UBanda.
El video de la canción relata el encuentro de dos hombres unidos por una misma pasión: el amor de una mujer tejido entre la amistad, la rivalidad y los sentimientos que no se pueden ocultar. La historia se desarrolla a través de una letra profunda y una interpretación llena de fuerza, convirtiéndose en una propuesta que toca fibras sensibles en el corazón.
«Conocimos a Frank Alba y ha sido toda una sorpresa, primero por su personalidad y segundo por su indudable talento vocal que lleva construyendo por más de 20 años. No es solo en interpretación sino también en esencia», agrega la agrupación de Duitama, Boyacá.
‘VABEM’ (Voy a beberme el mundo) hace parte de un disco que UBanda tiene en construcción, sin embargo, siguen fieles a un calendario de lanzamientos de sencillos programado y al terminarlos enlazarán estas canciones en una sola producción musical.
La portada del sencillo representa una historia donde el amor se convierte en un territorio de disputa emocional. En el centro aparece una mujer que no solo es el motivo del conflicto, sino el recuerdo que habita el corazón de dos hombres enamorados de la misma persona. El corazón detrás de ella simboliza la intensidad de los sentimientos, mientras que cada personaje vive su propia batalla entre la esperanza, la resignación y el deseo. La botella, ubicada en la base de la composición, representa la promesa de seguir adelante cuando el amor no resulta como se soñó. Entre copas, flores y recuerdos, nace la decisión de «beberse el mundo»: recorrer caminos, vivir experiencias y enfrentar el dolor con valentía. Es una imagen que habla de pasión, rivalidad y desamor, pero también de la capacidad de transformar una herida en fuerza para continuar.
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